Theological Education - Signposts

La Modalidad Anglicana: Indicadores de una jornada común.

Este documento ha surgido como parte de un proceso de cuatro años en el cual líderes de la iglesia, teólogos y profesores se han reunido de varias partes del mundo a discutir la enseñanza de la identidad, vida y práctica Anglicana. Han clarificado las características en las cuales los anglicanos se entienden  ellos mismos y su misión en el mundo. Estas características descritas como “La Modalidad Anglicana”, fueron previstas para formar las bases de cómo es el Anglicanismo enseñado en todos los niveles de aprendizaje involucrando laicos, clérigos y obispos.
Este documento no esta proyectado como una definición de Anglicanismo, sino que sienta algunos indicadores, los cuales guían la jornada del auto-entendimiento anglicano y el discipulado cristiano.
La jornada continúa, ya que lo que significa ser anglicano será influenciado por el contexto y la historia. Históricamente, ha surgido un número de formas diferentes de ser anglicano, las cuales pueden ser encontradas en la rica diversidad del anglicanismo de hoy. Los anglicanos también tienen sus semejanzas y es esto lo que los mantiene juntos en comunión a través de las “cadenas afectivas”.
Los indicadores puestos abajo se ofrecen en espera de que ellos apunten el camino hacia un claro entendimiento de la identidad y ministerio Anglicano, y que todos los anglicanos podrán ser enseñados y proveídos efectivamente para su servicio en la misión de Dios en el mundo.

La modalidad anglicana es una expresión particular del sentido cristiano siendo Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia de Jesucristo.
Se forma y enraíza en la Escritura, moldeada por el culto a Dios vivo, ordenada en comunión y dirigida fielmente por la misión de Dios en el mundo.
En situaciones diversas y globales, la vida y ministerios anglicanos atestiguan al encarnado, crucificado y resucitado Señor Jesucristo y es fortalecida por el Espíritu Santo. Junto con todos los cristianos, los anglicanos, esperan, oran y trabajan para la venida del Reino de Dios.

Formados por la Escritura

  1. Como anglicanos tratamos de discernir la voz de Dios vivo en la Sagrada Escritura, mediada por tradición y razón. Leemos la Biblia, juntos en comunidad e individualmente, con sentido agudo y critico del pasado, comprometidos vigorosamente con el presente y con paciente espera por el futuro de Dios.
  1. Valoramos toda la Escritura para cada aspecto de nuestras vidas y valoramos las muchas formas en la que nos enseña a seguir fielmente a Cristo en una variedad de contextos. Oramos y cantamos la Escritura a través de la liturgia y los himnos. Los leccionarios nos relacionan con lo extenso de la Biblia y a través de la predicación, interpretamos y empleamos la plenitud de la Escritura a nuestra vida compartida en el mundo.
  1. Aceptamos su autoridad. Escuchamos la Escritura con corazones abiertos y mentes atentas. Ha dado forma a nuestra rica herencia, por ejemplo: los credos ecuménicos de la iglesia primitiva, el libro de oración común, los formularios anglicanos, tales como los artículos de religión, catecismo y el cuadrilátero de Lambeth.
  1. En nuestra proclamación y testimonio de la palabra encarnada, valoramos la práctica del compromiso de eruditos con la Escritura desde los primeros siglos hasta nuestros días. Deseamos ser una verdadera comunidad de fe, aprendiendo, buscando sabiduría, fortaleza y esperanza en nuestra jornada. Constantemente descubrimos que nuevas situaciones requieren de frescas expresiones de fe y vida espiritual fundadas bíblicamente.

Moldeados a través del culto y adoración

  1. Nuestra relación con Dios es nutrida a través de nuestro encuentro con el Padre, Hijo y Espíritu Santo en palabra y sacramento. Esta experiencia enriquece y moldea nuestro entendimiento de Dios y la comunión con otros.
  1. Como anglicanos ofrecemos alabanza al Trino Dios expresado a través del culto combinando orden y libertad. En penitencia y acción de gracias nos ofrecemos en servicio a Dios en el mundo y para el mundo.
  1. A través de nuestras liturgias y formas de culto, balanceamos la rica tradición del pasado con la variedad de culturas en nuestras diversas comunidades.
  1. Como personas frágiles y pecadoras, concientes de la misericordia de Dios, vivimos por gracia  a través de la fe y continuamente nos esforzamos por ofrecer vidas santas a Dios. Perdonados a través de Cristo y fortalecidos por su palabra y sacramentos, somos enviados al mundo en el poder del Espíritu Santo.

Ordenada en Comunión

  1. En nuestra dirección episcopal y gobierno sinodal en diócesis y provincias, nos gozamos en los diversos llamados de todos los  bautizados. Los tres servicios del ministerio, obispos, presbíteros, diáconos, colaboran en la afirmación, coordinación y desarrollo de esos llamados como percibidos y ejercitados por todo el pueblo de Dios.
  1. Como anglicanos en todo el mundo, valoramos nuestra relación con uno y otro. Observamos al Arzobispo de Canterbury como un foco de unidad y reunión en comunión con la sede de Canterbury. Adicionalmente estamos sostenidos por tres instrumentos formales de comunión: la Conferencia de Lambeth, el Consejo Consultivo Anglicano y la Reunión de Primados. El Arzobispo de Canterbury y estos tres instrumentos, ofrecen cohesión a un anglicanismo global, limitado de autoridad centralizada. Ellos dependen de cadenas de afecto para un funcionamiento efectivo.
  1. Reconocemos la contribución de agencias de misión y otros cuerpos internacionales tales como Unión de Madres. Nuestra vida común en el cuerpo de Cristo es también fortalecida por comisiones, grupos de trabajo, cadenas de compañerismo, actividades regionales, educadores teológicos y lazos compañeros.

Conducidos por la Misión de Dios.

  1. Como anglicanos estamos llamados a participar en la misión de Dios en el mundo, comprometidos respetuosamente con la evangelización, un servicio de amor y testimonio profético. Así sea en toda la variedad de contextos, damos testimonio y seguimos a Jesucristo el crucificado y resucitado Salvador. Celebramos la reconciliación de Dios con una misión viva, a través de creativos, encarecidos y fieles ministerios y testimonios de hombres, mujeres y niños, en el pasado y presente, alrededor de la comunión.
  1. Sin embargo, como anglicanos estamos muy concientes que nuestra vida y compromiso común con la misión de Dios se corrompen por defectos y equivocaciones: aspectos de herencia colonial, abuso de poder y privilegios, menosprecio en contribuciones de laicos y mujeres, desigualdad en distribución de recursos y ceguera a la experiencia de pobres y oprimidos. Como un resultado, buscamos seguir al Señor con renovada humildad con la que podríamos, libre y alegremente, esparcir las buenas nuevas de salvación en palabra y hecho.
  1. Confiados en Cristo, nos unimos a todas las personas de buena voluntad para trabajar por la paz, justicia y amor reconciliador de Dios. Reconocemos la inmensidad de desafíos posados en la secularización, pobreza, avaricia desenfrenada, violencia, degradación ambiental y enfermedades como VIH/SIDA. En respuesta, llamamos una crítica profética de política destructiva e ideologías religiosas, y construimos sobre una herencia de cuidado por el bienestar humano expresado a través de educación, salud y reconciliación.
  1. En nuestra relación y dialogo con otras comunidades de fe, combinamos el testimonio de Jesucristo con un deseo de paz, respeto mutuo y relaciones justas.
  1. Como anglicanos, bautizados en Cristo, compartimos la misión de Dios con todos los cristianos y estamos profundamente comprometidos a construir relaciones ecuménicas. Nuestra reformada tradición católica, ha demostrado ser un don y estamos dispuestos a atraer un esfuerzo ecuménico. Alternamos en dialogo con otras iglesias basado en confianza y en deseo de que toda la compañía del pueblo de Dios  crecería en plenitud de unidad a la cual Dios nos llama, para que el mundo crea en el Evangelio.