El encuentro frecuente de sus Primados es una de las principales maneras en que expresan y construyen su unidad las 38 provincias de la Comunión Anglicana, que representan más de 70,000,000 de cristianos. Agradecemos al Arzobispo de Canterbury por su invitación a congregarnos durante este tiempo de oración y deliberación, y a la Iglesia Episcopal de los EE.UU. por la hospitalidad de su Centro de Conferencias en Kanuga, Carolina del Norte. Nos hemos reunido durante una semana en la que hemos reflexionado profundamente en la bendición de la vida en el Espíritu de Jesucristo, la cual nos une como Comunión. Hemos estado conscientes de las oraciones y el apoyo de los fieles en nuestras Iglesias. A través de una atenta consideración al Evangelio de San Lucas y de los Hechos de los Apóstoles, hemos empezado a aprender, e invitamos a cada anglicano a aprender junto con nosotros, el significado más profundo de las Escrituras para la vida en el mundo de hoy.
Hemos percibido la realidad viva de la cruz y de la resurrección de Jesucristo, en el diálogo que empieza entre la Iglesia en Irán y el gobierno; en el Congo, donde nuestros hermanos y hermanas bajo el cuidado del Arzobispo Patrice Njojo viven y dan testimonio en medio de la violencia que los ha arrojado lejos de sus hogares; en Sudán, donde oímos hablar de los valerosos viajes del Arzobispo Joseph Marona hacia el norte y el sur, intentando mediar entre las fuerzas en guerra; en India, luego de las muertes trágicas de los Obispos Vinod Peter y Gerald Andrews y la amenaza constante de violencia en las comunidades; en el dolor de todos aquéllos que se encuentran en el conflicto en la Tierra Santa; en Zimbabwe donde el Padre Peter Wagner fue asesinado recientemente en una creciente atmósfera de intimidación; y en la lucha de las iglesias de Occidente por ser fieles al Evangelio de Jesucristo en medio de un ambiente secular y pluralista. A medida que nos aproximamos a éstas y muchas otras situaciones, hemos descubierto la unidad entre nosotros, y llamamos en todos los anglicanos a descubrir la misma cercanía a través de sus oraciones y sus acciones en común.
"Jesús crecía en sabiduría" (San Lucas 2.52). Hemos profundizado nuestro compartir en la verdad y santidad de Cristo, y llamamos cada una de nuestras iglesias a aprender y crecer en su sabiduría. La falta de tal sabiduría lleva a la desunión. Hemos renovado nuestro compromiso de aprender y compartir la sabiduría de Cristo, y llamamos a todas nuestras Iglesias a ser transformadas en la renovación de nuestras mentes, por el Espíritu de Cristo.
Es esta renovación constante la que nos fortalece en nuestra comunión unos con otros. Esta es una especial vocación de la Comunión Anglicana entre las Iglesias. Creemos que nuestra unidad es renovada constantemente por el Espíritu de Cristo. Encomendamos a todas nuestras Iglesias, en sus diversas situaciones culturales y políticas, a encontrar su unidad en esta misma renovación, y a dar testimonio de ella, junto con nuestros hermanos y hermanas de otras tradiciones cristianas, ante las fragmentaciones y conflictos del mundo.
La plena riqueza de la verdad y santidad de Dios, que nos ha sido dada en nuestra comunión unos con otros y que celebramos en nuestros cultos, se manifiesta también en una misión en común. Vez tras vez, personas que han sido extrañas entre sí se han vuelto hermanos y hermanas, y ahora declaran juntos en sus propios idiomas la obra maravillosa de Dios, que nos ha llamado y reunido.
Nuestra común misión es proclamar las buenas noticias a todas las personas que habitan en el mundo de Dios. No podemos permitirnos olvidar o ignorar a ninguno de ellos. Nuestro gran desafío, entonces, es buscar a aquellos que el mundo olvida.
Se nos ha hecho notar, además, la situación de grupos alienados dentro de la propia vida de la Iglesia. Algunos de entre nosotros nos hablaron de las dificultades de aquéllos que están disociados de otros debido a los cambios en la teología y práctica - sobre todo con respecto a la aceptación de la actividad homosexual y la ordenación de homosexuales practicantes - que ellos consideran una infidelidad al Evangelio de Cristo. Nos hemos comprometido a buscar las maneras de afianzar el continuo cuidado pastoral de todos en nuestra Comunión. También tomamos la resolución, tal como hicimos en nuestra reunión el año pasado en Porto, de mostrar responsabilidad hacia nosotros, y evitar acciones que podrían dañar la credibilidad de nuestra misión en el mundo.
Vivimos un tiempo de extensa fragmentación. Uno de los grandes beneficios de nuestra reunión fue considerar juntos los problemas en la misión y la evangelización, no en un aislamiento mutuo, sino a través de la paciencia y la generosidad, que son las marcas de la vida de Dios entre nosotros.
Para fortalecer nuestra vida en común, nos hemos comprometido también a:
Este es un momento crucial y de gran prueba para nuestra Comunión, pero también un tiempo de vitalidad, generosidad y crecimiento. Estamos desafiándonos para llegar a ser una Comunión más profunda y más fuerte, de una manera que no hemos logrado todavía en su totalidad. Como los discípulos de Jesucristo después de su Ascensión, sabemos lo que se ha hecho por nosotros, pero buscamos vertientes frescas del Espíritu, para que la unidad que nos ha sido dada en Cristo llegue a ser para nosotros una tarea jubilosa y un llamado a nuestra misión común y a la evangelización. Damos gracias a Dios por estas vertientes del Espíritu de las cuales hemos oído y hemos experimentado en esta semana. Nos hemos comprometido, y llamamos todas nuestras Iglesias, nuevamente a orar por la venida del Espíritu de Cristo a nosotros, para renovar nuestra unidad en la común misión.
Pedimos la observancia de un tiempo de oración especial, por la Comunión, ahora, entre la Ascensión y Pentecostés,:
y a dedicarnos a buscar y a seguir la sabiduría de Dios en nuestras situaciones, en la confianza que El llevará a su cumplimiento la obra que ha comenzado en nosotros.
Nosotros no vivimos ni morimos para nosotros mismos. Que Dios nos ayude a mostrar lo que puede llegar a ser una comunión viva, generosa y fiel.
"Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente que de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús, por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén." (Efesios 3.20-21).
Los Primados de la Comunión anglicana
Kanuga, Carolina del Norte,
8 de marzo de 2001